lunes, 24 de junio de 2013

Fragmento de Los Príncipes de los Piratas III: Guerra en los mares.

-Desde el primer día supe que enamorarme de ti era un grave error, eres un espíritu libre y no tengo las cadenas que pueden atarte a mí, pero me conformo con tenerte a mi lado unos días al año, porque durante ese tiempo soy la mujer más feliz del mundo.-

-¿Y el resto de días?-

-Soy un espíritu encadenado. ¿Recuerdas? Yo era igual que tú, hasta que me pusiste las cadenas.-

-¡Las encontraré!-

-¿El qué?-

-Las cadenas para quedarme junto a ti. Si tuviera que atarme a una tierra, una ciudad, una mujer, sin duda sería aquí y contigo.-

-Y esa tal...¿Cómo se llamaba?-

-No, ella no las tiene te lo aseguro.-

-¿Y dónde las buscarás?-

-Viajo por todo el mundo, conozco a miles de mujeres, en alguno de mis viajes las encontraré.-

-¿Y si no llegas a tiempo?-

-Confía en mí, llegaré a tiempo.-

La vi sonreír y esa fue la última vez, días antes de que la áspera soga anudara su cuello arrebatándole la vida para siempre. ¡Ya las tenía! Ella tenía las cadenas para atarme, pero yo mismo se las quitaba, y se cierto que ella lo sabía. Recuerdo esa sonrisa y el último beso y me pregunto,¿Por qué ella? Solo había cometido un delito y por eso había pagado con su vida. Yo, en cambio, acumulaba sin fin de ilegalidades y aquí estoy, vivo, disfrutando de cada día, de cada placer, de otras mujeres que no son ella. Pienso en la frase que me dijo al comenzar esa conversación, la última, "Desde el primer día supe que enamorarme de ti era un grave error..", lo sabía, enamorarse de mí, le costó la vida.


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Los Principes de los Piratas III: Guerra en los mares. by Lidia Rodríguez Garrocho is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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